“Tom Stevens, in memoriam”, por Maricarmen Moratalla

El pasado 24 de enero nos dejaba a la edad de 64 años Tom Stevens, bajista de The Long Ryders, de manera repentina. Como músico, poco queda por decir. Así lo demuestran sus trabajos, aparte de los Ryders, con otras bandas como Magi, en solitario y con otros artistas como Gene Clark y Carla Olson con los que tocó como contrabajista.

Es por eso que quisiera resaltar su faceta personal. Desde 2016 mantuvimos un contacto estrecho vía email y pude compartir algunos días en Cádiz y Huelva durante la gira española de The Long Ryders en 2019.

Cuando me puse en contacto con él para un trabajo sobre la banda, me dijo que se sentía feliz de poder contestar a una serie de entrevistas. A pesar de ser un hombre muy ocupado, involucrado en numerosos proyectos, siempre buscaba un hueco para responderme, diciéndome que no dudara en preguntarle cuánto necesitara.

Analizando sus canciones, descubrí que era un apasionado de la poesía, concretamente de la generación Beat. Este hecho queda plasmado en algunas de sus letras, en las que hace mención a estos poetas. Sus composiciones tienen, precisamente, ese estilo, un carácter poético, mostrando una especie de tristeza con connotación positiva, como en alguna ocasión se ha reseñado.

Comparado con George Harrison, opinaba que, quizás, en los primeros discos esto era más acertado, pero que ya en el último, “Psychedelic Country Soul”, contribuía con varios temas. Se sentía halagado con dicha comparación, así como orgulloso de tener su propia página en Wikipedia, de reciente creación.

Sólo tengo palabras de agradecimiento. En el poco tiempo que pude compartir junto a él, me di cuenta de que era un tipo muy entrañable. Adoraba a su familia, me contaba lo duro que era estar de gira en los años 80 por la dificultad que suponía mantener el contacto. Nada más verlo percibías que era un hombre bueno, amable y generoso. Mitad sensibilidad, mitad energía, mostrando ésta última en su manera de tocar, sobre todo en sus solos de guitarra que no dejaban indiferente. Le gustaba España y me mostró su deseo de volver pronto con The Long Ryders o en solitario.

Mención especial merece una de sus facetas menos conocida, la de escritor. En alguna ocasión me contó lo diferente que era escribir una canción a un libro. Su novela “Ups and Downs” está disponible en Amazon Kindle y existen un par de libros sin publicar, siendo la intención de su esposa, Elaine, hacerlo para que podamos disfrutar de su escritura. En su blog también podemos encontrar algunas de sus poesías llenas de sensibilidad.

Recientemente, me puso en contacto con una persona que me podría ayudar en mi proyecto y me quedó pendiente contarle al respecto. Aún hay días que voy a escribirle un correo, como si nada hubiera sucedido y me enfrento a la realidad, cuesta creerlo. Te echaremos mucho de menos, querido Tom. Tu música y tu poesía ya han alcanzado otra dimensión. Muchas gracias por todo. Descansa en paz.

Maricarmen Moratalla

Tom Stevens y The Long Ryders visitaron el programa Campus Rock del Servicio de Extensión Universitaria del Vicerrectorado de Cultura de la Universidad de Cádiz el 5 de noviembre de 2019. La foto de Julián Ochoa que figura en este artículo procede de aquel concierto.