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Entrevista con Chris Hillman, un músico de altos vuelos, por Maricarmen Moratalla

Chris Hillman no se prodiga demasiado por estos lares. Es por esto que acceder a él y obtener sus respuestas en primera persona, aunque breves, adquiera cierta relevancia.

El pasado mes de noviembre se publicaba su autobiografía, Time Beetwen, My Life As A Byrd, Burrito Brother, And Beyond. En ella, el músico hace un profundo repaso a su vida. Desde su infancia feliz en un entorno rural en Rancho Santa Fe, California, pasando por el trágico suicidio de su padre en su adolescencia y su trayectoria musical por las diferentes bandas hasta la actualidad.

El autor no solo habla de su música, sino que nos desvela pasajes importantes e íntimos de su vida personal. El suicidio de su padre le marcaría gran parte de ella, condenándolo a vivir con un estado de ira permanente, propinando más de un puñetazo a quien le llevara la contraria.

Aunque su primer instrumento sería la guitarra, lo suyo con la mandolina fue un flechazo, ya que le apasionaba el folk y el bluegrass, siendo estos sus comienzos en The Scottsville Squirrel Barkers. Tras ver de manera casual a The Beatles en el show de Ed Sullivan, supo que quería ser como ellos. Este hecho le cambiaría la vida, llegando a alcanzar fama mundial como bajista de The Byrds, aunque su carrera iría mucho más allá de esta banda.

Aquél joven extremadamente tímido de pelo rizado salvaje, al que sometían a sesiones de peluquería de cuarenta minutos para alisar su cabello en su etapa Byrds, prácticamente en vano, ya que la humedad de California lo devolvía, casi al instante, a su estado natural, también era un apasionado de los caballos, las motos, el surf y el karate.

Sin embargo, su timidez no le impidió ser bastante decidido a la hora de despedir a compañeros de banda, como haría hasta en dos ocasiones con Gram Parsons e incluso con el propio David Crosby.

Descubridor de Buffalo Springfield y de Emmylou Harris, a los que vio tocar en clubs de moda, Trobadour y Clyde´s respectivamente, no dudó en recomendarlos y lanzar sus carreras.

En 1998, estando en lo más alto, le sobrevino, de manera inesperada, la enfermedad. Una hepatitis C, la cual contrajo, al parecer, en la época de The Flying Burrito Brothers al hacerse un tatuaje en su antebrazo. El tratamiento con interferón lo dejó muy débil y casi al borde de la muerte. A causa de esta debilidad le tuvo que hacer frente también a una tuberculosis que había estado latente desde la gira de The Byrds en Sudáfrica y que dejó muy mermada su ya frágil salud. Gracias a su profunda fe en Dios, siempre presente en su vida, pudo superar esto y otros reveses, permitiéndole perdonar a su padre y a sí mismo.

A sus 78 años, ha conocido el cielo y el infierno, pero siempre tuvo muy claro que sus pilares fundamentales han sido su familia, especialmente su esposa Connie, y sus amigos, quienes lo salvaron en más de una ocasión de situaciones personales complicadas. De todos ellos disfruta actualmente en su casa en Ventura, California.

En el libro asistimos a la transformación del chico tímido en un adulto capaz de liderar su propia banda, un músico muy disciplinado que se convertiría en el creador del género country-rock. Nunca imaginó lo lejos que llegaría, simplemente, le apasionaba la música, sin pensar en el dinero o el estrellato. Como él bien dice: “de lo que se trataba siempre era de hacer música”

 

 

 Te tomó siete años escribir tu autobiografía y, su título, Time Between, fue la primera canción que escribiste. Supongo que lo elegiste haciéndole un guiño. ¿Cómo ha sido este profundo viaje en el tiempo? ¿Has descubierto o aprendido algo nuevo sobre ti?

Quería utilizar el título de una de las canciones que hubiese escrito y puesto que esta fue una de las primeras parecía encajar bien. Escribir el libro me trajo muchísimos recuerdos y quería dejar mi historia para mis hijos y nietos, así como dar un relato preciso de la historia de los grupos en los que he estado.

He aprendido que realmente disfruto escribiendo.

Jim Dickson estaba intentando encontrar alguien que tocara el bajo para The Jet Set, cuyos miembros eran Jim Mc Guinn, David Crosby Gene Clark. Aceptaste enseguida aunque nunca habías tocado ese instrumento y esta sería la semilla de The Byrds. ¿Tuviste algún sentimiento especial que te llevó a aceptar este reto que cambiaría tu vida para siempre?

Los había escuchado cantar en un ensayo y enseguida supe que quería formar parte de ese grupo.

 The Flying Burrito Brothers, qué gran banda y qué maravillosos “Nudie  suits”. Debo confesar que siento especial debilidad. ¿Cómo fue para ti trabajar de manera tan opuesta entre la primera formación de los Burritos (como dices en el libro, los más raros, locos y divertidos personajes) y The Desert Rose Band, con músicos y cantantes muy cualificados y con una actitud muy profesional?

Después de ser un miembro fundador de The Byrds y haciendo giras con mucho éxito, el modelo de negocio de The Flying Burrito Brothers fue muy desorganizado y económicamente un desastre.  El grupo duraría dos años solamente. Mientras que, The Desert Rose Band alcanzó gran éxito en las listas de country, fuimos organizados financieramente y duraría ocho años aproximadamente.

 

 Algunas de las giras con The Byrds también fueron un completo desastre (Inglaterra, Sudáfrica), en parte debido a algunos mánagers conflictivos que tuvisteis, pero no puedo resistirme a preguntarte acerca de la gira en tren con los Burritos. He visto algunas imágenes en el documental sobre Gram Parsons, Fallen Angel, y no deja indiferente, con muchos ingredientes como alcohol, pastillas, partidas de póker. ¿Me podrías decir algo de esta gira y en general, como ha sido tu experiencia en ellas?

El “train tour” fue inicialmente una idea interesante, pero económicamente una muy mala decisión, ya que todos los gastos serían cargados a nuestra cuenta con la discográfica. No duró más de una semana. El mito de la gira en tren es mucho mayor de lo que de hecho fue.

Gram y tú compartíais  el amor por la música country y la tristeza por la muerte de vuestro padre en similares circunstancias cuando ambos erais jóvenes. Formasteis un gran equipo escribiendo canciones, como Sin City y Devil In Disguise, pero se convirtió en una persona indisciplinada e impredecible. También escribiste algunas joyas con Roger Mc Guinn y Stephen Stills. A lo largo de los años, ¿quién fue para ti el mejor compañero escribiendo canciones? ¿Con cuál te sentías más cómodo?

Es muy difícil decir quién fue el mejor compañero con el que escribí. Todos aportaron su propio talento compositivo a las canciones. Steve Hill y yo hemos estado componiendo juntos alrededor de treinta años, comenzando en la Desert Rose Band.

No podemos pasar por alto un acontecimiento muy importante en la historia de la música: la primera vez que viste a Emmylou Harris tocando en el club Clyde´s en Georgetown y le insististe a Gram Parsons para que se pusiera en contacto con ella. El resto es historia.

Sí, la historia de cómo encontré a Emmylou está al completo en mi libro.

La disciplina ha sido la clave de tu éxito y siempre fuiste muy decidido a la hora de cambiar de una banda a otra. Habiendo estado inmerso en tantos proyectos interesantes (Manasas, The Souther-Hillman-Furay Band, Mc Guinn, Clark & Hillman), ¿cuál dirías que ha sido el mejor para ti?

Todos ellos tuvieron su propia experiencia positiva en mí. The Byrds siempre tendrán el legado más grande y The Desert Rose Band siempre será el grupo donde lideré la banda y escribí y canté en los “hit singles”

 Finalmente llegaron el reconocimiento y los premios a tu carrera. Muchas nominaciones, tres veces ganador del los premios ACM, y un reconocimiento sobresaliente cuando The Byrds fueron incluidos en el R&R Hall Of Fame. Sin embargo, a veces esto no fue acompañado con venta de discos. ¿Qué importancia han tenido los premios y la venta de discos en tu carrera?

Es muy agradable recibir premios, pero no son la razón por la que uno hace música. La venta de discos y la difusión en la radio son esenciales para que la carrera de un músico pueda continuar.

La gira por el 50 aniversario de Sweet Heart Of The Rodeo, la cual obtuvo mucho éxito, fue como un regalo para ti y la mejor terapia para superar duros momentos de tu vida: la pérdida de tu hermana, la de tu amigo Tom Petty, el fuego de tu casa, por nombrar algunos. Sin embargo, tras su lanzamiento, fue muy criticado por los puristas de la música country. Por otro lado, muchos años más tarde, se convirtió en un álbum de culto. ¿Qué piensas sobre este hecho? Y, aunque ya aceptaste tu etiqueta de músico de country-rock, ¿Cómo te sientes siendo considerado un pionero de este género?

Muchas veces la música no es apreciada por los críticos en un primer momento, así que un artista avanza y continúa. Es genial que la gente siga disfrutando de ese álbum, aunque no es mi favorito entre los que he grabado.

Me siento honrado de que la gente me considerara un pionero, tocar bluegrass en mi adolescencia y ver como se cierra el círculo es muy especial para mí.

 Le comentaste a Tom Petty que Biding My Time sería tu último trabajo en solitario. Sin embargo, te animó a seguir grabando con él y tenía algunos proyectos en mente para ti. Desafortunadamente, esto ya no será posible. Aparte de tu libro, ¿estás planeando grabar algún material nuevo? ¿Cuáles son tus proyectos en estos tiempos pandémicos?

En este momento no tengo ningún plan para grabar otro álbum, pero estoy desarrollando ideas para otro libro.