Entrevista con el periodista Ivor Davis presentando su libro “The Beatles and Me on Tour”, por Maricarmen Moratalla

Ivor Davis (Londres, 1938) era un joven inglés que puso rumbo a los Estados Unidos para trabajar como periodista a principios de los años sesenta. En 1963 fue nombrado corresponsal en la Costa Oeste del Daily Express de Londres. Un buen dia, recibió una oferta para cubrir toda la información relativa a la primera gira norteamericana de un candente grupo de rock and roll británico: The Beatles. Fue el único corresponsal de un diario británico que cubrió la primera gira americana de los Fab Four de principio a fin, con un acceso sin precedentes a sus protagonistas. No pudo imaginar en ese momento lo que significaría eso en su trayectoria prosesional. Sin duda, este hecho marcaría un antes y un después en su vida.

Cincuenta años más tarde, lanza su libro “The Beatles And me On Tour” repleto de vivencias y anécdotas. De ellos se ha dicho casi todo, pero contar con información privilegiada a través de una persona que trabajó en primera línea, aporta, a las ya archiconocidas historias, un toque diferente. Un libro muy recomendable para todo beatlemaníaco que se precie.

A lo largo de más de cuatro décadas como redactor del Express y el Times de Londres, Ivor cubrió los principales acontecimientos en Norteamérica. Durante más de 15 años escribió una columna semanal de entretenimiento para el New York Times Syndicate, en la que entrevistó a algunos de los nombres más importantes del mundo del espectáculo, desde Cary Grant hasta Elizabeth Taylor, pasando por Richard Burton, Tom Cruise y Muhammad Ali.

Cubrió la candidatura presidencial de Robert Kennedy en 1968 y estuvo en el Hotel Ambassador la noche en que Kennedy fue asesinado.  Fue uno de los “Boys on the Bus”que narró la vida del actor convertido en político Ronald Reagan, primero en su campaña para gobernador de California y luego para presidente.

Fue coautor del libro político de 1969 “Divided They Stand”, que narraba las elecciones presidenciales; y fue testigo de algunos de los mayores juicios de la historia de Estados Unidos: Sirhan Sirhan, condenado por el asesinato de Bobby Kennedy en 1969; la militante del poder negro Angela Davis, absuelta de asesinato en 1972; un año después, el juicio de Daniel Ellsberg por filtrar los Papeles del Pentágo, entre otros.

Davis fue testigo presencial del caso Charles Manson, estuvo allí y lo cuenta en su libro Manson Exposed. Estuvo en primera fila durante el juicio, que duró un año, y arroja nueva luz sobre esta historia, compartiendo cómo se mantuvo un paso por delante de los investigadores, señalando por qué esta banda de asesinos hizo lo que hizo, cómo lo hizo y a quién se lo hizo, así como identificando claramente a todos los actores de esta tragedia.

Como corresponsal extranjero, viajó por todo el hemisferio occidental cubriendo disturbios, inundaciones, terremotos y política. Como redactor jefe de la revista Los Angeles Magazine, escribió, junto con su difunta esposa Sally Ogle Davis, más de 100 reportajes importantes para revistas y portadas. Ha informado sobre cuatro Copas del Mundo de Fútbol para la radio CBS.

Actualmente, a sus 83 años reside en el Sur de California donde continúa escribiendo y dando charlas.

Fuiste testigo privilegiado de un momento muy importante en la carrera de The Beatles. ¿Cómo te sentiste al formar parte del equipo que cubrió su primera gira norteamericana? ¿Imaginabas semejante locura?

Me quedé atónito ante el frenesí… No me lo esperaba. En cada ciudad, en cada estadio, cada vez que los Beatles aparecían en persona el público se volvía loco. Nunca había visto algo así.

 

The Beatles no fueron muy abiertos contigo cuando te los presentaron. Paul fue el más amable. ¿Cómo recuerdas ese momento tan especial?

Al principio los Beatles se mostraron recelosos. Pero una vez que llegaron a conocerme y se acostumbraron a mí, fueron amables. Me sentí rápidamente como parte de la familia. Entraba en su suite, me servía una copa, contaba un chiste y salía. No había seguridad. Pero no hay que olvidar que estaban aislados del público y no tenían mucha gente con la que hablar.

 

En esta primera gira, tu trabajo era ser el escritor fantasma de George y esto te permitió estar más cerca de él. Te dijo que se sentía como un prisionero en el hotel. De hecho, lo estaban. ¿No es así?

Sí. Todos eran como prisioneros. No se atrevían a salir del hotel. Iban del avión fletado, a la limusina, al hotel, a la rueda de prensa y al concierto. Nunca tuvieron la oportunidad de ver la ciudad en la que actuaban.

 

Los estadios para eventos deportivos en los que actuaban no estaban equipados con los sistemas de sonido necesarios para hacer llegar la música a multitudes. Y lo mismo ocurrió en todas las giras posteriores por Estados Unidos. ¿Fue el dinero más importante que la música en estas giras?

Los sistemas de sonido eran muy primitivos y muy pobres. Tanto que en muchos conciertos -la mayoría- los gritos de las chicas ahogaban las voces.  Muchas veces tuve que meterme algodón en los oídos porque el ruido era abrumador.

 

En general, la seguridad también era un problema y dejaba mucho que desear. La locura era un denominador común y los chicos se acostumbraron a las limusinas, las sirenas de la policía, las chicas histéricas, etc. ¿Cómo se enfrentaban a todas estas medidas de seguridad que parecían operaciones militares?

La policía local no tenía ni idea de cómo manejar una oleada de 100 chicas gritonas cuando intentaban invadir el escenario. Nadie les entrenó. Incluso al final de los conciertos, los Beatles tenían que escapar de sus fans, y lo hacían, en camiones blindados, en ambulancias y una vez en un camión de carne.

Las ruedas de prensa eran como mini espectáculos con muchas preguntas tontas. ¿Qué opinas de ellas? Si hubieras estado a cargo de estas conferencias, como periodista, ¿cómo las hubieras organizado?

Las conferencias de prensa eran divertidas. Los Beatles podían terminar las frases de los demás. Eran muy ingeniosos y originales en lo que tenían que decir. Lo que me sorprendió fue su improvisación, lo hilarantes que eran y cómo disfrutaban discutiendo de forma divertida con los medios de comunicación locales de cada ciudad.

 

 El equipo de The Beatles no podía revelar información sobre sus novias, su mujer y su hijo en el caso de John, y había que evitar informar de cosas malas sobre los chicos. En otras palabras, no se podía ser objetivo. ¿Los periodistas eráis cómplices de ellos? ¿Te sentiste así?

La prensa era cómplice y Brian Epstein, su mánager, quería que los fans pensaran que todos los Beatles tenían libertad de movimiento y estaban libres de atadura así que la mujer de John se mantuvo casi oculta. Al igual que la novia de Paul, Jane Asher, y la novia de Ringo, Maureen.  Brian quería que los Beatles fueran mostrados como jóvenes símbolos sexuales. Y los que estábamos en la gira aceptamos esa farsa.

 

Si hubieras tenido la libertad de escribir lo que quisieras, ¿cuál habría sido un titular atractivo de esta experiencia?

Dejen De Gritar Y Escuchen Nuestra Música, ¡Por Favoooor! ¡No somos fenómenos de circo!

 

Ganaron una gran suma de dinero durante la gira, pero creo que no estaban nada contentos y se sintieron estafados. ¿No fue así? ¿Se sentían bien siendo famosos o se sentían agobiados?

Extrañamente los Beatles habían dejado el tema del dinero a Brian… y en sus principios fueron explotados. Tardaron varios años en darse cuenta de que eran una máquina de hacer dinero… y que las compañías discográficas les habían tomado el pelo.  Pero en aquel entonces, aunque no lo creas, los Beatles no se preocupaban mucho por sus ganancias.  Más tarde sí lo hicieron, y tardaron años en recibir su merecido económico.

 

Neil Aspinal era el guardián de la su particular “farmacia”, ¿podrías contarme algo sobre esto? ¿Necesitaban los fármacos para afrontar esta dura gira?

El fiel Neil era su road manager, repartía el dinero en efectivo -siempre que necesitaban dinero y a menudo no lo necesitaban- …. y repartía prellies (preludin) que era la droga elegida por los Beatles para mantenerse despiertos. Era su colega y llegó a dirigir el negocio de Apple.

 

Hablemos de sexo. Los Fab Four tenían una vida sexual activa. Incluso tenían un código secreto para mostrar interés por una chica determinada. Mal Evans y Neil Aspinal eran los encargados de proporcionárlselas. Aparentemente, eran buenos chicos pero eran infieles, tomaban drogas, etc… ¿Qué opinas de esta doble moral?

Todos ellos eran jóvenes con una libido sana, y habían aterrizado en La La Land, donde sabían que el dinero no puede comprar el amor, pero la celebridad ciertamente fue útil para atraer a las chicas. Muchas mujeres jóvenes querían coger las manos de los Beatles, así que esto dependía de Mal y Neil, eran los guardianes, y eso les encantaba. Porque Neil y Mal también conseguían muchas sobras.

¿Doble moral? Bueno, sólo John estaba casado, y los otros tres no estaban dispuestos a dar la espalda a beber de la fuente de la abundancia.

 

Las mujeres ofrecían favores sexuales a todas las personas cercanas a The Beatles. ¿Cómo lo afrontaba la gente de su entorno? ¿Era un problema? o, por el contrario, ¿el equipo también se aprovechaba de esta situación?

Era un problema cuando las chicas menores de edad se colaban en sus suites, y tras una situación embarazosa en Las Vegas eran muy cautelosos. Quiero decir, si Miss Cádiz 1964 -que podía ser una joven preciosa- se colaba en la suite y quería bailar. Bueno, ¿quién podría resistirse?

 

Durante las giras conocieron a muchas celebridades, pero los encuentros más notables fueron con Bob Dylan y Elvis Presley. Sin embargo, fueron muy selectivos a la hora de elegir a quiénes conocer y con quién pasar el rato.  ¿Fue así? ¿Por qué?

Brian Epstein siempre desconfiaba de los famosos que intentaban aprovecharse de la fama de los Beatles. Les dijo que evitaran a Jayne Mansfield. Ellos no estaban locos por conocer a Shirley Temple. Pero les encantaba Joan Baez y estaban felices de salir con Bob Dylan y con Elvis el Rey. ¡Larga vida a Elvis!

 

Estos dos encuentros fueron muy diferentes.  Con Dylan comenzaron una hermosa amistad que se mantuvo más cercana a Lennon pero Elvis no parecía estar contento de conocer a los chicos. Desde tu punto de vista, ¿qué fue lo más destacable de estos dos encuentros?

Elvis era el Rey. Luego los Beatles depusieron al Rey y se hicieron con el Reino. Elvis hizo docenas de películas de mala calidad que a menudo eran aburridas. Los Beatles hicieron una sola película: “A Hard Day’s Night” y fue un éxito rotundo. Ellos, y en particular John, eran grandes fans de Dylan.

 

La reunión con Elvis fue un completo secreto. Fuiste testigo de ello y pudiste comprobar cómo vivía en una jaula de oro. ¿Fueron Elvis y The Beatles un producto, esclavos de sus contratos, como una especie de marionetas en manos de los managers?

Elvis era un esclavo de su contrato: demasiados conciertos, demasiadas películas pésimas….los Beatles produjeron docenas de canciones de éxito, que resultaron ser su legado de oro.

 

Se cree que Elvis y el coronel Tom Parker, su mánager, estaban celosos del éxito de The Beatles. ¿Te diste cuenta de ello? o, por el contrario, ¿fue una leyenda?

En el momento en que fui con los Beatles a conocer a Elvis no supe que estuviera celoso. Pero lo estaba. Años más tarde le habló mal de los Beatles al presidente Richard Nixon, y dijo falsedades sobre ellos. Y los Beatles no se dieron cuenta.

 

Parker y Epstein tenían caracteres opuestos pero muchas cosas en común. Ambos atesoraban y cuidaban su imagen. Brian era un alma torturada por su homosexualidad y su origen judío, pero intentaba mantener su mejor imagen pública. Era educado con los medios de comunicación pero inabordable con el resto de la gente. Tuviste la oportunidad de estar más cerca de él debido a vuestra conexión judía. ¿Crees que esta situación, la cuál le causaba una gran angustia, le llevó a suicidarse?

Efectivamente, Brian era un alma torturada. Nunca pudo ser cien por cien honesto con nadie, excepto con sus amigos gays. Y no hay que olvidar que a principios de los sesenta la homosexualidad en Inglaterra era un delito penal. Y Brian, una vez que se dio a conocer internacionalmente, estaba aterrorizado de que sus inclinaciones sexuales secretas mancharan la reputación de los Beatles. Así que se metió en las drogas pesadas y las usó como la gente que toma una aspirina para el dolor de cabeza.  Y eso lo mató. No por suicidio, creo, sino por simple sobredosis.

 

En tu opinión, el quinto Beatle es Derek Taylor por su trabajo y su pura lealtad. Fue el primer escritor fantasma de George y también de Brian. Además, lo mencionas como el principal apoyo del equipo de periodistas. ¿Cómo fue tu experiencia con él?

Adoraba a Derek. Fue mi pasaporte al santuario interior. Una vez que Derek te bendecía, era la llave del reino de los Beatles. Me alegra decir que nos hicimos amigos, y cuando dejó los Beatles y se mudó a Hollywood retomamos la amistad. Él y su esposa Joan vinieron a mi boda. Murió demasiado joven. También era un ingenioso y brillante escritor.

 

Cuando terminó la primera gira tu vida volvió a la normalidad y pensaste que eran historia. Sin embargo, fue todo lo contrario. ¿Por qué crees que se convirtieron en la leyenda que son? ¿Qué ingredientes tuvieron para conseguir ese estatus especial?

Escucha su música más de 50 años después. Sigue siendo popular. Los padres, los abuelos y los nietos adoran las canciones de los Beatles. Ojalá cuando terminé la misión de los Beatles me hubiera dado cuenta de que los estaríamos festejando medio siglo después. Hoy, en el siglo XXI, disfruto escuchando su increíble variedad de canciones.

 

Más tarde, volvieron a Estados Unidos en 1965 y 1966, pero fue la misma historia. Estaban quemados de tocar en esas malas condiciones. Fue en 1966 la última vez que tocaron juntos ante un público que pagaba para verlos. Luego vendría el comienzo de un nuevo capítulo en su carrera. ¿Qué piensas de su decisión?

Tiene sentido: estaban hartos de los conciertos ruidosos en directo. John me dijo: “Vienen a vernos, no a escuchar nuestra música; nos hemos convertido en un puñado de pulgas que actúan”. Y volvieron al estudio para sacar todos los magníficos álbumes producidos por George Martin. Y en 2021, Paul y Ringo siguen subiéndose al escenario y ofreciendo magníficos espectáculos. ¡Y probablemente lo harán hasta el día de su muerte!

 

En retrospectiva, 50 años después, si hubieras sabido cómo iba a ser este trabajo, ¿Lo habrías aceptado?

¿Estás bromeando?  Primero hubiera llevado conmigo la cámara de mi I-phone… si lo hubiera sabido… ¡¡¡piensa en lo famoso que podría haber llegado a ser como fotógrafo de los Beatles desde dentro!!!  En serio, no sabía que la pasión por los Fab Four habría persistido tanto tiempo. ¡¡¡¡Hubiera escrito cada una de las palabras que me dijeron… y sería un hombre rico!!!!

 

 

Me gustaría mencionar tu libro sobre Charles Manson. Cubriste el juicio. ¿Cómo decidiste escribir sobre él? y ¿Cuál es tu opinión en relación con su teoría sobre los mensajes secretos en clave de las canciones de The Beatles?

Cubrí el caso Manson desde el primer día. Y me sorprendió cuando los miembros de la familia me dijeron que Charles Manson ponía el Álbum Blanco de los Beatles para sus compinches y que afirmaba que las letras del álbum eran mensajes secretos para él.  Una completa basura, por supuesto.  Pero esa es la forma en que el fiscal del distrito procesó a Manson y su familia  y obtuvo una condena. Lo de los mensajes secretos en clave es, como digo arriba, una tontería ridícula.

 

¿Estás en contacto con Paul y Ringo actualmente? Si no es así, ¿te gustaría?

He asistido a varios de sus conciertos. Hablé con Paul no hace mucho y recordamos los primeros tiempos. Ambos dan grandes espectáculos-¡incluso a su edad-que es bastante cercana a la mía!!!

 

Por último, me gustaría conocer tus proyectos actuales.

Estoy escribiendo un libro sobre mis aventuras en Hollywood y las historias personales en las que me encontré con algunos de los principales nombres de la ciudad del oropel, desde Charlie Chaplin (que era un genio del cine para los que lean esto y no sepan quién era) hasta Muhammad Ali. Entrevisté a cada una de las principales estrellas de cine, y tengo historias únicas que contar sobre ellas. Será un libro divertido incluso para aquellos lectores que piensen que el actor ganador del Oscar Paul Newman sólo es conocido por hacer aderezos para ensaladas.

 

Muchas gracias Ivor.

Maricarmen Moratalla